Notas de la semana

Imaginar la Universidad es empezar a hacerla posible

Lourdes Pacheco Ladrón de Guevara

CONTRAPUNTO
Angélica Buendía 

El 15 de marzo del 2007, culminó en la Rectoría General de la UAM, un seminario titulado “Imaginación rigurosa: una metodología para visualizar escenarios futuros de la universidad” coordinado por Eduardo Ibarra Colado. El invitado principal en aquella ocasión fue Riel Miller, un futurista profesional venido de la OECD. Al final de dicho seminario Luis Porter redactó un documento breve sobre el futuro de la Universidad, con lo que consideró “magníficas ideas, algunas desconcertantes, otras que jamás habíamos escuchado antes”. Ese fue el borrador germinal del que años mas tarde se convirtió en “El libro de la universidad imaginada”. Sobre esa piedra fundacional Eduardo y Luis fueron invitando a aquellos colegas cuyo rasgo común más sobresaliente, fuera el libre uso de la imaginación creativa (rigurosa o no). Se hilvanó así un conjunto de colegas partidarios de los sueños, que conformaron, a lo largo del tiempo, el grupo llamado “utópico”. El núcleo original lo conformaron: Lilian Alvarez, Raquel Glazman,  Arturo Guillaumín, Javier Ortiz, Lourdes Pacheco Ladrón de Guevara, Luis Porter y los desaparecidos Eduardo Ibarra y Daniel Cazés. Ellos y sus invitados, serán, a partir de este número, los encargados de esta columna que titulamos CONTRAPUNTO, y cuyo objetivo seguirá siendo el mismo que los reunió: crear totalidad, crear complejidad, con sensibilidad relacionada con la emoción estética. CONTRAPUNTO considera que aun en la denuncia es posible escribir textos que conformen un todo polifónico, en el sentido que refuerzan y estructuran las voces individuales. Con esta visión, aquí presentaremos argumentos controvertibles, aunque no veleidosos; experiencias empíricas, sin que constituyan saberes positivos; pensamientos educados por el libre albedrío, alejándonos de los dogmas; instantes que podrán ser de súbita revelación, pero siempre expresando la experiencia y el dominio de determinados saberes. Bienvenidos grupo utópico, nuevamente a compartir el círculo de reflexión de LAISUM.

Imaginar la Universidad es empezar a hacerla posible

Lourdes Pacheco Ladrón de Guevara

Imaginar otra Universidad tiene la intención de crear, desde el diálogo comunitario otra universidad decididos a actuar y a vivir de otra manera. Porque el vaciamiento de sentido que las autoridades universitarias y en su conjunto, la clase política universitaria de la Universidad Autónoma de Nayarit, han dado a la Universidad no puede arrasar con nuestro propio significado de vida universitaria. Digo vaciamiento de sentido de la vida universitaria porque tal pareciera que para la clase política universitaria el único sentido que tiene la Universidad es convertir los fondos públicos universitarios en bienes particulares y familiares y la Universidad en una agencia de colocación de incondicionales en detrimento de las funciones primordiales de la Universidad. Es cierto, han saqueado las arcas. Debemos denunciar a los culpables y actuar en consecuencia, debemos señalar a los delincuentes y a sus cómplices. A quienes durante años se han beneficiado dentro y fuera de la Universidad y ha quienes han heredado las complicidades. Pero desde el pesimismo que provoca el avasallamiento y el saqueo debemos de reeditar otra forma de participar en la Universidad. Estoy convencida que somos la mayoría quienes trabajamos en múltiples nichos de posibilidades desde las cuales es posible respirar, ilusionar, leer libros y leer el mundo. Somos la mayoría quienes estamos en las aulas, en los laboratorios, en las gestiones, en los chats académicos, en las reuniones colegiadas donde construimos comunidad y construimos academia. 

Las jacarandas: una tradición

Manuel Gil Antón

Las jacarandas en la Preparatoria Agrícola de Chapingo. Foto. Roberto Rivera

Breve nota personal: no están ustedes, amables lectores, para saberlo, ni yo – siguiendo los cánones de la frase – para contarlo, pero si dispensan el atrevimiento les comparto una pasión. José Emilio Pacheco, en su poema “Alta traición”,  dice:

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

Si pudiera conversar con él, le diría que deje intacto al poema, que es una maravilla la reivindicación contra el nacionalismo de pacotilla que se nos impone todos los días en la escuela, cuando niños, y a diario en las noticias pues siempre se celebra algo importante para la Patria Oficial de Bronce, y hay discursos, ceremonias sin cuento y algunos días de asueto… Que como paisano suyo, aunque de Narvarte, también daría la vida por esa “ciudad deshecha, gris, monstruosa…” que ha sido nuestra. Ya en la plática, compartiría con él que en muestra ciudad, cada año, entre febrero y marzo, la ciudad deshecha se rehace, un color precioso le rompe la cara al gris y se cae la cara del monstruo para dejarnos ver otra faz: florean las jacarandas. Y que esa es mi pasión citadina, urbana, narvarteña. Es más: ha de pasar lo mismo en otros lares de México, no más que yo no sé. Lo que sí sé es que, me dijo Jesús Francisco Galaz, no hay en Mexicali, pero Laura Padilla me mostró las que se prenden mero en medio de la Universidad de Aguascalientes. Ha de haber por muchos lados… 

La paradoja andante

Eduardo Galeano


"La escuela del mundo al revés es la más democrática de las instituciones educativas. No exige examen de admisión, no cobra matrícula y gratuitamente dicta sus cursos, a todos y en todas partes, así en la tierra como en el cielo... En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos.”
Extracto de Galeano, Eduardo (2004). Patas arriba. La escuela del mundo al revés. México, Siglo XXI. 

La paradoja andante (Eduardo Galeano)

Cada día, leyendo los diarios, asisto a una clase de historia. Los diarios me enseñan por lo que dicen y por lo que callan. La historia es una paradoja andante. La contradicción le mueve las piernas. Quizá por eso sus silencios dicen más que sus palabras y con frecuencia sus palabras revelan, mintiendo, la verdad. De aquí a poco se publicará un libro mío que se llama Espejos. Es algo así como una historia universal, y perdón por el atrevimiento. “Yo puedo resistir todo, menos la tentación”, decía Oscar Wilde, y confieso que he sucumbido a la tentación de contar algunos episodios de la aventura humana en el mundo, desde el punto de vista de los que no han salido en la foto. Por decirlo de alguna manera, se trata de hechos no muy conocidos. Aquí resumo algunos, algunitos nomás. Cuando fueron desalojados del Paraíso, Adán y Eva se mudaron al África, no a París. Algún tiempo después, cuando ya sus hijos se habían lanzado a los caminos del mundo, se inventó la escritura. En Irak, no en Texas. También el álgebra se inventó en Irak. La fundó Mohamed al-Jwarizmi, hace mil 200 años, y las palabras algoritmo y guarismo derivan de su nombre. Los nombres suelen no coincidir con lo que nombran. En el British Museum, pongamos por caso, las esculturas del Partenón se llaman "mármoles de Elgin", pero son mármoles de Fidias. Elgin se llamaba el inglés que las vendió al museo. Las tres novedades que hicieron posible el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora y la imprenta, habían sido inventadas por los chinos, que también inventaron casi todo lo que Europa reintentó. Los hindúes habían sabido antes que nadie que la Tierra era redonda y los mayas habían creado el calendario más exacto de todos los tiempos.

El expediente SNI como parte de una necesaria cultura archivística

Luis Porter

Fuente: fotografías de Luis Porter

La vida académica contemporánea, se ha visto estremecida por lo que po-dríamos llamar la “cultura de la evaluación”. Se han multiplicado las instan-cias que ejercen su particular presión para que convirtamos nuestro trabajo académico, en formas posibles de ser evaluadas. Lo que en este artículo abordaremos surge de este necesario o inevitable sometimiento al que estamos obligados para poder avanzar en nuestras carreras. La reciente elaboración de mi propio expediente a ser considerado este año por el SNI, me dejó una experiencia junto a una serie de reflexiones, alguna de las cuales quiero compartir con los lectores de Laisum, muchos de los cuales no estarán exentos de pasar por situaciones semejantes. El mundo es complejo, los campos del conocimiento también lo son, pero a la postre, los que se presentan como académicos investigadores, intelectuales o científicos, habrán sido ubicados en uno de los tres niveles al que el SNI termina destinándonos. Es cierto, no es la única instancia evaluadora, los artistas, por dar un ejemplo  tendrán que hacer lo mismo en su respectivo sistema. Pero los artistas son unos bohemios, y nosotros, los profesores, en cambio, somos seres racionales, aunque algunos nos ubiquemos en las ciencias blandas o lindemos con la poesía.  En definitiva, la resolución que haga el SNI de la valoración del trabajo que presentemos, definirá el estatus de cada aspirante: su ingreso, permanencia, escalada, mismo que tendrá un efecto definitivo sobre la forma en que este académico o académica es visto por sus colegas, por sus coetáneos, por sus alumnos, su círculo social, lectores, y lo que es peor, o mejor, por él o ella misma. 

El IPN y la UACh: ¿Dos caras de una misma moneda?

Angélica Buendía Espinosa


Dice Giovanni Sartori en su clásico texto Comparar en Ciencias Sociales que el ejercicio de parangón debe hacerse con el rigor científico que lo amerita la investigación.  La comparación ha sido planteada por Sartori como un método de análisis para comprender mejor la realidad social y política. Hay una larga tradición de comparación explícita, al menos en el pensamiento occidental, comenzando por la clasificación de Aristóteles de los regímenes políticos. Pero también se compara implícitamente, y con frecuencia de manera inconsciente, en la vida cotidiana. “En este sentido comparar es el ejercicio básico de toda actividad cognoscitiva”. No obstante, advierte el autor, no debemos permanecer en lo obvio, ya que lo que nos debe interesar como científicos sociales es esencialmente el conjunto de procedimientos que permiten la realización de comparaciones explícitas y conscientes en las distintas disciplinas sociales.Una advertencia más con respecto a la comparación. Las preguntas que más se prestan para comparar son aquellas que afectan a instituciones, grupos sociales, normas, vistas también en sus relaciones y en el contexto en que se forman y permanecen. En este marco es que hoy intentaré proporcionar algunos elementos que considero relevantes para discutir sobre los recientes conflictos que han vivido-viven dos instituciones de educación superior mexicanas: el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma Chapingo (UACh). Reitero, no podría en un texto como este dar respuestas (sonaría arrogante pretender tenerlas), dada la complejidad de los casos. Mi intención es sólo abonar a la reflexión y evitar comparaciones que podrían llevarnos a construir “perros-gatos”, tal como lo señala el mismo Sartori, al referirse a “comparaciones forzadas”, a conveniencia de quien compara, provocando “un estiramiento de los conceptos”, una “mala clasificación” e, incluso, una confusión desmedida.

Los nuevos movimientos estudiantiles

Miguel Casillas


Introducción

Desde el año 2012 hemos sido testigos de la aparición de un nuevo tipo de movimientos estudiantiles que, aunque guardan muchas semejanzas y comparten características con los de otras épocas, se caracterizan por nuevos rasgos. Siguen siendo movimientos alegres e irreverentes por su condición juvenil, mantienen los tradicionales procedimientos de acuerdos en asambleas por escuela y asambleas generales, cuestionan el statu quo con frescura, y siguen desconfiando de la autoridad escolar y, más aún, del gobierno.  Los casos cuyos rasgos constitutivos trataremos de identificar son: #Yosoy132, Normal de Ayotzinapa, Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) e Instituto Politécnico Nacional.

#Yosoy132

Este movimiento se inició cuando el entonces candidato priista a la presidencia, Enrique Peña Nieto, asistió a la Universidad Iberoamericana en 2012 y, al salir del auditorio, un grupo de estudiantes le reclamó haber llenado una buena parte del edificio con personas vestidas de rojo, impidiendo con ello que ingresaran más alumnos; éstos protestaban también contra los hechos represivos y la violación de los derechos humanos en Atenco. El candidato del PRI y su aparato descalificaron la actuación de los estudiantes, tachándolos de acarreados y porros. Poco después, 131 estudiantes de esa universidad elaboraron un video que subieron a las redes sociales y que tuvo enorme impacto; en él repudiaban al PRI y sus descalificaciones. En otras ciudades, los gobiernos de ese partido reprimieron las expresiones estudiantiles y juveniles que se oponían a Peña. Días después, una manifestación muy espontánea integrada por estudiantes de universidades privadas convocó a cientos de jóvenes que se autoproclamaron el estudiante 132, en solidaridad con los jóvenes de la Ibero. En paralelo, a través de los medios electrónicos se convocó (en tan sólo unos cuantos días) a una manifestación de jóvenes encabezados por estudiantes de la UNAM y del IPN en el D. F., así como por estudiantes de las universidades públicas en casi todos los estados, en contra de Peña Nieto y de los medios, sobre todo contra la cadena Televisa. El movimiento convocó a muchos actos más; sin embargo, el más significativo fue el debate entre candidatos a la presidencia (al que Peña Nieto no asistió) y que fue transmitido por youtube a través de internet con más de cien mil visitantes que lo siguieron en vivo.

Novedades Editoriales

The World’s Best Universities: Times Higher Education 2014-2015 results