Notas de la semana

1968, hoy

Daniel Cazés Menache

En estos días en los que el dolor y la rabia no dan tregua, por la muerte de 6 personas y la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, cuyos nombres son los siguientes, porque son más que un número: Abel García Hernández, 
Abelardo Vázquez Peniten, 
Adán Abrajan de la Cruz, 
Alexander Mora Venancio, 
Antonio Santana Maestro, 
Benjamín Ascencio Bautista, 
Bernardo Flores Alcaraz, 
Carlos Iván Ramírez Villarreal, 
Carlos Lorenzo Hernández Muñoz, 
César Manuel González Hernández, 
Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, 
Christian Tomas Colon Garnica, 
Cutberto Ortiz Ramos, 
Dorian González Parral, 
Emiliano Alen Gaspar de la Cruz,
 Everardo Rodríguez Bello, 
Felipe Arnulfo Rosas, 
Giovanni Galindes Guerrero, 
Israel Caballero Sánchez, 
Israel Jacinto Lugardo, 
Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa,
 Jonas Trujillo González, 
Jorge Álvarez Nava, 
Jorge Aníbal Cruz Mendoza, 
Jorge Antonio Tizapa Legideño, 
Jorge Luis González Parral, 
José Ángel Campos Cantor, 
José Ángel Navarrete, 
José Eduardo Bartolo Tlatempa, 
José Luis Luna Torres, 
Jhosivani Guerrero de la Cruz, 
Julio César López Patolzin, 
Leonel Castro Abarca, 
Luis Ángel Abarca Carrillo, 
Luis Ángel Francisco Arzola, 
Magdaleno Rubén Lauro Villegas, 
Marcial Pablo Baranda, 
Marco Antonio Gómez Molina, 
Martín Getsemany Sánchez García, 
Mauricio Ortega Valerio, 
Miguel Ángel Hernández Martínez, 
Miguel Ángel Mendoza Zacarías, 
Saúl Bruno García, seleccionamos este texto, breve pero importante por su contenido, claro y explícito contra la violencia de Estado, también porque pienso que Daniel Cazés estaría entre las voces que claman por que sean encontrados con vida y apuntalando la lucha por la justicia.

Los zarzales y las flores Carta póstuma de Eduardo Ibarra Colado

Eduardo Ibarra Colado
En enero pasado me vi sorprendido, como suele decir Edgar Morin, hoy a sus muy bien vividos 91 años, por el alea, el evento, el accidente, lo inesperado. Todo comenzó, con intensos dolores en la cadera y la cintura que se fueron convirtiendo en acompañantes crónicos, echando por tierra las explicaciones que siempre favorecemos sobre las posibles "razones" que permiten en principio comprender lo que no estaba previsto. Así se fue enero y nada. Las cosas no sólo no mejoraron sino que condujeron a una situación insostenible en la que el dolor hacía cada vez más difícil mi diario vivir: clara disminución del movimiento, dolores por aquí, por allá y por acullá, un acercamiento cada vez más permanente a la cama y un panorama incierto que impedía comprender al momento la ruta de este periplo para reanudar importantes proyectos en curso que debieron ser lastimosamente suspendidos.

Ciclos de ciudadanización

Daniel Cazés Menache


Es realmente increíble la visión político-social que Daniel tenía de México y de lo que llamó atinadamente los ciclos de ciudadanización. Este es un texto en el que me permití combinar dos artículos periodísticos que Daniel escribió en 2006 y 2007. Actualmente y dadas las condiciones de confrontación que vivimos y el cansancio que la ciudadanía tiene del gobierno, es fundamental leerlo y retomar su pensamiento provocador que emancipa y nos propone claves para la reconfiguración del tejido social.

María Haydeé García Bravo

Ciclos de ciudadanización

Daniel Cazés-Menache

1. Breves reflexiones teóricas y referencias a hechos pasados

Pueblo es un concepto vacío como todos aquellos a los que cada quien puede darle un significado a su antojo o conveniencia: desde el de la masa informe y anómica –y por ello maleable–, hasta el de la entelequia unificadora de todo el mundo (el pueblo, unido…), pasando por su equivalencia ambigua con nación, otro concepto vacío (referido también a la unidad indefinida de lo diverso y de lo contradictorio). Y los conceptos vacíos, aunque muy útiles para embaucar incautos, en realidad son muy poco más que palabras. Pueblo suele querer decir toda la gente en cuyo nombre hablan un partido, un dirigente, un gobierno, una burocracia, cualquier persona que con su voz o con su actitud pretende representar, precisamente, a la multitud imprecisa en la que vagamente piensa en el momento de pronunciar el término como si fuera una fórmula mágica, un encantamiento esotérico, un exorcismo destinados a la movilización de voluntades y, en ciertos trances, de acciones. Mussolini condujo al popolo en la marcha sobre Roma con la que instauró el fascismo pretendiendo que con el apoyo de la masa movilizada se restauraría el imperio de los césares, y a nombre del volk germánico y ario sin fronteras Hitler formuló y llevó a ejecución su programa racista de conquista y exterminio para alcanzar la supremacía de Alemania al menos por un milenio.

Infancia y consumo cultural como factores de integración a la vida universitaria

Carlos Arozamena y Luis Porter

Foto. Por los autores

Actualmente y desde hace mucho tiempo, en la universidad pública mexicana se vive una callada confrontación entre dos de sus principales actores. La distancia entre docente y alumno ha crecido y lo seguirá haciendo inexorablemente. Mientras tanto las investigaciones educativas siguen intentando explicar el problema desde las variables sociológicas clásicas concentrando la mirada en el estudiante. Una característica aparentemente mágica de las universidades es que los estu-diantes permanecen eternamente jóvenes; a lo que hoy hay que agregar su creciente condición de suburbanos, es decir, su origen rural. En cambio, el maestro, en su inmovilidad, aferrado a su plaza sin salida digna, va envejeciendo año tras año, al mismo tiempo que consolida su pertenencia a esa difusa clase media urbana. En este artículo sostendremos que este desencuentro, que ocurre tanto en la privacidad del aula, como en el andar de los pasillos, es una de las causas principales del abandono escolar, también conocido como fracaso escolar. Nosotros, siguiendo a Gerard Charlot , sostendremos con él que la forma en que este supuesto fracaso es explicado, es otro de los mitos sociológicos, el mismo que hemos dado por llamar deserción. Afortunadamente Wietse de Vries y sus colegas , han explicado muy bien que en lugar de utilizar este equívoco término militar deberíamos usar otro más apropiado: decepción. En el caso UAM-Xochimilco, no diferente al de la mayoría de las universidades públicas mexicanas, la decepción es mutua. Por una parte, se vive un cambio constante en la constitución de la población estudiantil, gracias a la creciente incorporación de jóvenes provenientes de la zona que, siguiendo a Lindón , llamamos rururbana, y que abarca todo el oriente del valle, desde Texcoco hasta Topilejo, pasando por Chalco, Tláhuac, Milpa Alta y el mismo Xochimilco; y por la otra el no-cambio de la constitución de la planta académica, a no ser el del paso del tiempo. El cinturón rural del que la Unidad Xochimilco es uno de los catalizadores educativos, es una zona con fuertes vestigios prehispánicos y coloniales, que aunque penetrada y desvirtuada por la voraz mancha urbana, conserva una identidad ancestral, con formas, procesos y dinámicas que le son propios, a los que se suman el constante flujo de nuevos migrantes de otras regiones rurales. Hace tres décadas nuestros alumnos eran nuestros hijos, y los hijos de nuestros colegas, hoy son los hijos del que poco tiempo atrás fue campesino y ahora es albañil, enfermera, empleada de servicio, comerciante informal, conductor de un transporte público, tornero, etc. (leer a Silva y Rodríguez ).  


Nos vemos en el 2015

Angélica Buendía Espinosa

Las enseñanzas de Don Carlos

Mery Hamui Sutton

Con mucha tristeza recibí la noticia del fallecimiento de Carlos Muñoz Izquierdo, de Don Carlos, como le decíamos. Resulta a veces muy difícil la adecuada evaluación de los aportes y de las lecciones contenidas en la obra de la mayor parte de los grandes investigadores que han contribuido con el conocimiento y la solución de problemas nacionales e internacionales en el siglo veinte y nuestro siglo. Más aún, de quienes han sugerido e implementado “sus” métodos, técnicas, objetos de estudio, modelos, conceptos y procedimientos específicos y exclusivos constituyendo el legado sobre  la educación en México. Me siento muy honrada de haber sido invitada para comentar sobre la producción y las enseñanzas de este gran investigador y especialista en educación,  autor imprescindible para reflexionar y explicar los distintos territorios de lo educativo. La revisión de su obra y mi relación personal con él van de la mano, han marcado mi trayectoria en el ámbito personal y profesional. Así que en mi exposición va entretejido lo que fue aportando a la educación y las enseñanzas que me fue dejando. Recuerdo cuando a mediados de los 80, en la licenciatura leía sus artículos publicados sobre economía de la educación, que la maestra que impartía esa materia explicaba y que yo no lograba entender a cabalidad pero que despertaron mi interés por estudiar el acontecer educativo en la sociedad mexicana. En esos textos, Carlos Muñoz Izquierdo desmitificaba el valor asignado a la educación, mostraba la invalidez de los supuestos expansionistas que orientaron las acciones educativas del Estado desde 1921 y que no habían alcanzado una justa distribución de las oportunidades educativas que permitieran impulsar el desarrollo de una fuerza de trabajo más productiva, y por ende, favorecer un mayor acceso de los sectores menos favorecidos a mejores condiciones de vida. Además, evidenciaba los efectos negativos de la escuela al descubrir el modo en que contribuía en la reproducción de las desigualdades sociales y ponía en cuestión los límites de la educación propiciadora de la movilidad social. 

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