Notas de la semana

Ocho caras de cuatro monedas

Luis Porter



En este artículo voy a utilizar cuatro aparentes opuestos para hablar de educación y libertad. Metafóricamente las veo como cuatro monedas: 1) normativo vs participativo; 2) libertad vs disciplina; 3) educación formal vs. educación informal y 4) razón vs sentir.

MONEDA UNO - La planeación normativa, es prescriptiva, alguien decide "lo que debe ser" desde la cúpula. La planeación participativa, en cambio, ocurre por negociación o diálogo para lograr "lo que podemos hacer que sea", desde la base. La forma tradicional de educar ha sido básicamente prescriptiva. A pesar de que en el mercado actual, cada vez se habla mas de trabajo interdisciplinario, en la escuela priva el individualismo sobre la cooperación. Por ejemplo, en mi campo, la arquitectura, se sigue entrenado profesionales prescriptivos, es decir, educados para dar lineamientos, dictar normas. Se le inculca la falsa esperanza de que sus mandatos se cumplirán (por otros). Se estratifica. El arquitecto dibuja un plano para que otros (los obreros), construyan lo que allí se dibujó. El plano, la maqueta, las especificaciones, los presupuestos, etc. son documentos prescriptivos. Una característica de lo prescriptivo es que nunca se cumple. En el campo de la planeación, como en el del gobierno (que son la misma cosa) el método normativo, (jerárquico y vertical), continua siendo el dominante, y es el que se sigue enseñando en nuestros posgrados de ciencias sociales. Esto ocurre a pesar de que existen otros métodos mucho mejores, mas avanzados, mas efectivos. Pero los docentes que siguen lo dominante-convencional, lo desconocen y en su confusión, lo rechazan. Vemos como en todas las pirámides que conforman nuestra sociedad, predomina el "deber ser", y todo intenta imponerse por decreto. Se ignora que el plan requiere de muchas manos para que tome la forma de un "proyecto" o "programa" y no haya un vacío entre su concepción y su realización. Son actitudes y criterios opuestos, una cosa es formular y otra es formar. ¿Cómo se manifiesta lo anterior en nuestra vida cotidiana de académicos? En todos los campos, (incluyendo el de la arquitectura) periódicamente se llevan a cabo congresos, foros y grandes reuniones, sobre el tema de la educación. Si uno lee las memorias o los documentos que producen dichas reuniones veremos que en un lenguaje políticamente correcto, dan recomendaciones que buscan transformar a todas las escuelas de arquitectura del mundo. No son malas ni están equivocadas, solo que son normativas, están hechas por otros para ser aplicadas a estos. Es extraño que todas las asociaciones gremiales ignoren que nadie hará caso a dichas recomendaciones, tomadas por los políticos turistas que por alguna razón inconcebible no se cansan de viajar. Para poder viajar, como se entiende el papel del director, prefieren ignorar que toda imposición genera procesos paralelos, subyacentes o intercalados, o simplemente resistencia y rechazo. Igual se apresuran a asistir al siguiente congreso, en su adicción al turismo gremial, publicando onerosos documentos en papel couche, con rótulos como: "Plan universal de estudios para la arquitectura". Prefieren ignorar, que es una manera de sentirse importantes, que todo plan es único y específico, y que es operado y ejercido por personas cuyos perfiles, formaciones, psicología e intenciones, son diferentes y únicas. Cada programa de estudios, está situado en determinada región, con su historia y su idiosincracia, con su clima y sus materiales, con su cultura y sus características. 

¿Dar clases?

Manuel Gil Antón
Una reforma educativa es tan seria como su comprensión de la complejidad de factores que intervienen en el milagro de aprender a pensar y preguntar con fundamento y da muestra de la solidez de su proyecto en relación directa con la concepción que tenga del quehacer docente. La emprendida en esta administración, si atendemos a estos dos criterios, reprueba: lejos de la complejidad, simplificó las cosas y endilgó todos los males educativos a un solo actor: el magisterio. Además, percibe a la docencia como el proceso que arranca y termina en una frase que es la antítesis del trabajo educativo: “dar clases”. Te toca tercero B… a ti matemáticas en segundo: a darle.  Los gestores de la reorganización laboral, administrativa y política del sistema escolar en el país tienen discursos largos miras cortas: consideran que lo crucial es que ningún niño se quede sin clases, como sean,  y quien acceda a una plaza docente a eso dedique: a impartirlas. ¿Quién no puede dar clases? Es fácil: repartir, repetir, recordar, repasar y reiterar lo que se sabe, y reaprender o reprobar al que no atine a reconocerlo y rellenar el ovalito correcto del reactivo. Erre con erre, cigarro… Esa profesión, oficio en el mejor sentido de la palabra, es lo más remoto al verbo repartir. Enseñar es la forma más alta del conocimiento, porque hay que saber, pero, a su vez, saber cómo propiciar entre otros el hambre y la pasión por pensar las razones en las que se funda lo que se conoce. Por eso, ha habido en la historia instituciones dedicadas a la preparación del magisterio. Son escuelas, en nuestro caso las Normales, especializadas en la formación de lo que diferencia al que s erudito en un campo del conocimiento, del que sabe del mismo, sin duda, pero cuenta en su haber, además, con la sapiencia para ejercer el dominio pedagógico del contenido a enseñar. Los distingue la perspectiva pedagógica y la capacidad para producir, de manera creativa, diversas modalidades didácticas orientadas al aprendizaje. ¿Dar? Que den misa los curas y discursos los funcionarios. Las maestras y los profesores producen ambientes de aprendizaje en relación con sus alumnos y colegas. 



Conocimiento, Ideas e Instituciones. Para entender y transformar nuestra realidad

Ide@s CONCYTEG

En el tercer aniversario luctuoso de nuestro fundador, colega, y amigo, el Dr. Eduardo Ibarra Colado,  reproducimos la entrevista realizada por Ide@s Cocyteg en el año 2010. El diálogo nos recuerda que su legado perdurará para siempre entre quienes asumimos que es posible construir una mejor realidad para nuestras universidad

Ide@s Concyteg: Buenas tardes, Eduardo. Primeramente quiero agradecerte esta oportunidad que nos das para conversar contigo, ya que es siempre una posibilidad para abrir, a partir de tus conocimientos y aportes, importantes líneas de reflexión para comprender la realidad de nuestro país. En muchos de tus trabajos criticas y te distancias de conceptos como globalización, modernidad y postmodernidad. ¿Podrías explicarnos qué entiendes por “modernidad”, qué es la “postmodernidad” y cómo estos dos conceptos se ven plasmados en México? Eduardo Ibarra: Bueno, yo creo que es una definición conceptual importante, al menos desde mi punto de vista, la modernidad se presenta como una época en la historia de la humanidad que está muy relacionada con el cultivo de la razón, como la forma para entender y explicar el mundo, estamos hablando de la modernidad desde hace 500 años, aproximadamente, y es una época en la que todavía estamos insertos. Algunos autores hablan de la postmodernidad: a mí ese concepto me parece un exceso. Yo creo que no hemos llegado todavía a una etapa del desarrollo de la humanidad que deje atrás la relación que hemos mantenido con la razón para explicar el mundo; estamos todavía muy lejos de cerrar la etapa de la modernidad, inclusive creo que, más que la “postmodernidad” entendida como esa etapa que surge después de la modernidad, lo que vivimos es la “hipermodernidad”, es decir, un momento histórico caracterizado por la exacerbación de la aplicación de la racionalidad instrumental para manejar el mundo. Un buen punto de referencia para explicar este momento sería Max Weber, cuando habla de la “jaula de hierro” y trata de explicar los peligros que apreciaba por el progreso de la burocratización y la racionalidad instrumental. Sin embargo, Weber apreció el fenómeno hacia principios del siglo XX. Han pasado ya cien años que muestran que la burocratización del mundo a través de la generalización de la racionalidad instrumental es mucho más radical y grave que lo que el propio Weber pudo imaginar. Vivimos en una época en la que todo es manejado mediante datos, por la racionalidad del cálculo y la medición; esto tiene graves consecuencias porque ha desplazado la importancia de los valores, de la razón sustantiva que nos permitió en el pasado imaginar un proyecto de futuro como sociedad. Hoy todo lo queremos reducir al cumplimiento de indicadores que hablan por nosotros sin dejar lugar a las razones y los argumentos de fondo, a los juicios que no se circunscriben al dato como si éste tuviera la capacidad por sí mismo de indicar las cualidades sustantivas de cosas, personas, grupos, comunidades y sociedades en su conjunto.


El expediente SNI como parte de una necesaria cultura archivística

Luis Porter

Fuente: fotografías de Luis Porter

La vida académica contemporánea, se ha visto estremecida por lo que po-dríamos llamar la “cultura de la evaluación”. Se han multiplicado las instan-cias que ejercen su particular presión para que convirtamos nuestro trabajo académico, en formas posibles de ser evaluadas. Lo que en este artículo abordaremos surge de este necesario o inevitable sometimiento al que estamos obligados para poder avanzar en nuestras carreras. La reciente elaboración de mi propio expediente a ser considerado este año por el SNI, me dejó una experiencia junto a una serie de reflexiones, alguna de las cuales quiero compartir con los lectores de Laisum, muchos de los cuales no estarán exentos de pasar por situaciones semejantes. El mundo es complejo, los campos del conocimiento también lo son, pero a la postre, los que se presentan como académicos investigadores, intelectuales o científicos, habrán sido ubicados en uno de los tres niveles al que el SNI termina destinándonos. Es cierto, no es la única instancia evaluadora, los artistas, por dar un ejemplo  tendrán que hacer lo mismo en su respectivo sistema. Pero los artistas son unos bohemios, y nosotros, los profesores, en cambio, somos seres racionales, aunque algunos nos ubiquemos en las ciencias blandas o lindemos con la poesía.  En definitiva, la resolución que haga el SNI de la valoración del trabajo que presentemos, definirá el estatus de cada aspirante: su ingreso, permanencia, escalada, mismo que tendrá un efecto definitivo sobre la forma en que este académico o académica es visto por sus colegas, por sus coetáneos, por sus alumnos, su círculo social, lectores, y lo que es peor, o mejor, por él o ella misma. 

Cero y van ocho… ¡!bombas!!

Angélica Buendía



Normalmente arribo a la UAM a las 7:30 de la mañana, la frescura del día y la escasa gente que a esa hora ronda por la universidad, me permiten concentrarme mejor. Pero también debo decir que llegar a esa hora es  mucho más sencillo, pues el tráfico de la Ciudad de México apenas comienza  a causar estragos en nuestra cotidianidad. Además, este trimestre con el fin de aprovechar el día, tengo mis clases de 8 a 10 de la mañana. Las y los chicos llegan temprano y, quizá por ser la primera clase, me da la impresión que están más atentos. Algunos dicen que es más fácil llegar a esa hora, igual que por evitar el tráfico, otros argumentan que les gusta mi clase y no importa que sea tan temprano, pero eso francamente ya es demasiada vanidad. Sean cuales sean los motivos, allí estamos de lunes a viernes a las 8 de la mañana para comenzar a las 8:10.  Sin embargo, un evento que según me han contado tiene su propia historia en la UAM, ha ocasionado que tengamos que suspender nuestras actividades en la Unidad  Xochimilco. De pronto, mientras estamos discutiendo sobre las estrategias organizacionales o sobre la importancia de la comunicación formal e informal en la vida organizacional, escuchamos primero un zumbido fuerte, parecido al que produce la alarma sísmica, enseguida unas voces que comienzan a dar instrucciones reiteradamente: “favor de desalojar, hay amenaza de bomba” y nuevamente “favor de desalojar, hay amenaza de bomba”…así varias veces. La primera vez que ocurrió, bueno al menos que a mí me ocurrió, fue el trimestre pasado, enseguida le pedí a los estudiantes que tranquilamente recogieran sus cosas y saliéramos con calma del aula y de la universidad. Yo tardé un poco más, pues recogí mi proyector, mis libros y mi vieja bolsa donde guardo el borrador y los plumones.  Uno de los trabajadores que pertenecen, supongo, a la comisión de protección civil, se asomó en la puerta del salón y me dijo “salga ya maestra, no puede quedarse aquí”. Le respondí que sólo terminaba de recoger mis cosas, iba a mi cubículo por mis objetos personales y me retiraba. Y eso mismo hice. Eran como las 10 de la mañana cuando ocurrió todo esto, así que queridos lectores, se imaginarán que  para esa hora ya la mayoría de las actividades habían comenzado en la universidad. Ya en la salida que comúnmente llamamos en la UAM “la salida del hueso”, por estar ubicada en la Calzada de Hueso, los estudiantes, maestros y trabajadores administrativos, caminaban tranquilamente para desalojar la Unidad. En el trayecto  todos comentábamos sobre lo que estaba ocurriendo, muchos estudiantes reían, otros se preparaban para reunirse en algún lugar cercano a la UAM…Una vez afuera, la Calzada del Hueso se obstruyó, éramos demasiados, pero la mayoría esperamos para tener alguna información al respecto o para tomar alguna foto con el celular, ante un hecho tan “extraño”.

Entrevista a Rafael Vidal Uribe, coordinador general de los CIEES

De la Redacción LAISUM
En días pasados el equipo LAISUM tuvo la oportunidad de conversar con el Maestro Rafael Vidal Uribe, Coordinador General de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES).  A continuación reproducimos lo que consideramos temas prioritarios abordados en esta charla. Esperamos que sea el inicio de debate en torno a la calidad y la evaluación de la educación superior mexicana. 

El modelo de evaluación y de calidad en México

Equipo LAISUM: Los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior surgieron en 1991 como parte del modelo de evaluación y aseguramiento de la calidad de la educación superior impulsada por el gobierno federal. La evaluación se realiza mediante la evaluación por pares académicos y tiene como fin asignar una evaluación para determinar qué programas educativos pueden considerarse de calidad y los que no. ¿Qué modelo de calidad está detrás de los CIEES? Rafael Vidal: Tenemos una filosofía: evaluamos los programas en función de sus propósitos. Evaluamos las carreras de las Escuelas Normales, Institutos Tecnológicos, de las universidades, de la UNAM, del IPN, podemos evaluar cualquiera de los 35,000 programas educativos en el país. Los hacemos no respecto de un modelo preestablecido de universidad sino de su misión y sus propósitos. Por ejemplo identificamos qué quiere lograr el programa y si eso que quiere lograr es pertinente, si es adecuado o correcto, miramos si tiene los elementos para lograr lo que se propone. Una vez que se identifica qué quieren lograr en los estudiantes, se evalúa si lo pueden lograr. Ese es un primer enfoque. Antes lo que se solía hacer era comparar a los programas contra una especie de modelo teórico de las grandes universidades, pero hay montones de instituciones de educación superior que no llenan ese modelo y automáticamente quedaban excluidas de lo que se podría llamar buena calidad. Hemos establecido un modelo que evalúa 12 categorías contra los cuales hay que comparar, no son estándares cuantificables pero sí son criterios de buena calidad.


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