Notas de la semana

El coloquio

Luis Porter




Es curioso lo que provoca en las universidades el hecho real de que en nuestra cultura académica la gente no lea
busque vd. en su mente cualquier ejemplo de colegas con los que comparte docencia, o rutinas institucionales académicas de cualquier tipo, en especial observe a sus superiores, su jefe inmediato, o ese director más lejano
ahora trate de explicarse cómo llegaron a ser lo que son
enseguida se verá reconstruyendo en su mente la juventud de un individuo que logró atravesar la escalera escolar sin que nadie lo convenciera acerca del sano hábito de la lectura 
sentarse en el sillón con un libro entre las manos dispuesto a dejar que pasen dos o tres horas sin darse cuenta, jamás estuvo entre sus placeres
como sea que fuere o haya sido, resulta que hoy aquel estudiante que no estudiaba, aquel profesional que no leía, llegó a obtener una plaza bien amarrada 
hoy es un universitario que tiene claro que para llegar a serlo no fue necesario recorrer libros con su mirada
allí está y ya dentro del panal universitario, con su vocación de zángano, urde el itinerario más certero para comenzar a escalar sin leer otra cosa que no sean las convocatorias
se da cuenta, sin entender por qué otros no, que para hacer carrera hay que ubicarse en una posición de mando, cualesquiera que esta sea, no importa su tamaño, carácter, índole, sentido o apariencia, todas son buenas, cualquiera sirve, por más pequeño que sea su poder 
-no hay enemigo pequeño- se dice a sí mismo, mientras hojea las convocatorias en la gaceta semanal
puede ser un comité marginal, una junta, un jurado, una membresía de entre las muchas que se ofrecen, una comisión dictaminadora, un escaño que implique un asiento y un escritorio
lo que le interesa es situarse en el lugar donde los otros, sus colegas, (y en especial aquellos que presumen leer) se vean afectados por lo que allí se decida, dependan de él.

No es así

Manuel Gil Antón
Es muy sencillo despreciar las críticas a la reforma educativa poniendo a todos los que la debaten en el mismo costal impresentable. De ese modo, el poder que no escucha ni dialoga, concibe todo cuestionamiento como insolencia ilegal y se queda, aislado, en su aparente triunfo. Sojuzga, somete y doblega: su instrumento es la fuerza pública. La generalización, las amenazas o el elogio zalamero remedan argumentos. La inclusión de la diversidad de pareceres en el mismo saco es clara: “No se dejen engañar: todos los que están en desacuerdo con la reforma, en realidad están a favor, o quieren conservar el control de los vicios de antaño, como la venta y herencia de plazas. Atentan contra el valor del mérito como mecanismo para asignar puestos, promociones e ingresos adicionales. Son partidarios de la impunidad”. En su propaganda, recurren sin pudor al lugar común: “Ser maestro no es sólo un empleo, es una vocación de vida”. Es falso que la orientación de todas las interrogantes esté interesada en volver a despropósitos previos, como el mercado de plazas que (no hay que olvidar) generó y coordinó el gobierno con las cúpulas sindicales durante décadas. Hay objeciones válidas y fundadas. Confundirlas con los malos usos, y peores costumbres del pasado, es un recurso para sostener lo que al poder sin legitimidad sostiene: la demagogia. Es imprescindible criticar la manera en que se pretende “medir” el desempeño de una maestra o un profesor, durante —pongamos el caso— más de 15 años, y determinar si ha sido insatisfactorio, bueno o destacado. No hay confiabilidad ni validez en lo que se solicita al sustentante para el juicio que se emite: cuatro evidencias, más un examen de opción múltiple al que se añade simular la planeación argumentada de una clase. Derivar de este conjunto de ejercicios un juicio sumario sobre la trayectoria de un profesional de la docencia es aberrante, y el impacto de este yerro es mayor. Es como intentar medir los niveles de colesterol con un calibrador de llantas. Hay que cuestionar que la reforma partió de señalar como culpable de todas las fallas en la educación a las y los maestros, porque este proceder es inadecuado al simplificar un fenómeno muy complejo, y reducir aún más la solución a un fetiche: evaluar. No hay que cejar en la objeción a la política educativa actual, por haber concebido al magisterio como insumo a mejorar, no como socio en la transformación que urge: no hay reforma que prospere sin el entusiasmo de un sector muy amplio de docentes.


Conocimiento, Ideas e Instituciones. Para entender y transformar nuestra realidad

Ide@s CONCYTEG

En el tercer aniversario luctuoso de nuestro fundador, colega, y amigo, el Dr. Eduardo Ibarra Colado,  reproducimos la entrevista realizada por Ide@s Cocyteg en el año 2010. El diálogo nos recuerda que su legado perdurará para siempre entre quienes asumimos que es posible construir una mejor realidad para nuestras universidad

Ide@s Concyteg: Buenas tardes, Eduardo. Primeramente quiero agradecerte esta oportunidad que nos das para conversar contigo, ya que es siempre una posibilidad para abrir, a partir de tus conocimientos y aportes, importantes líneas de reflexión para comprender la realidad de nuestro país. En muchos de tus trabajos criticas y te distancias de conceptos como globalización, modernidad y postmodernidad. ¿Podrías explicarnos qué entiendes por “modernidad”, qué es la “postmodernidad” y cómo estos dos conceptos se ven plasmados en México? Eduardo Ibarra: Bueno, yo creo que es una definición conceptual importante, al menos desde mi punto de vista, la modernidad se presenta como una época en la historia de la humanidad que está muy relacionada con el cultivo de la razón, como la forma para entender y explicar el mundo, estamos hablando de la modernidad desde hace 500 años, aproximadamente, y es una época en la que todavía estamos insertos. Algunos autores hablan de la postmodernidad: a mí ese concepto me parece un exceso. Yo creo que no hemos llegado todavía a una etapa del desarrollo de la humanidad que deje atrás la relación que hemos mantenido con la razón para explicar el mundo; estamos todavía muy lejos de cerrar la etapa de la modernidad, inclusive creo que, más que la “postmodernidad” entendida como esa etapa que surge después de la modernidad, lo que vivimos es la “hipermodernidad”, es decir, un momento histórico caracterizado por la exacerbación de la aplicación de la racionalidad instrumental para manejar el mundo. Un buen punto de referencia para explicar este momento sería Max Weber, cuando habla de la “jaula de hierro” y trata de explicar los peligros que apreciaba por el progreso de la burocratización y la racionalidad instrumental. Sin embargo, Weber apreció el fenómeno hacia principios del siglo XX. Han pasado ya cien años que muestran que la burocratización del mundo a través de la generalización de la racionalidad instrumental es mucho más radical y grave que lo que el propio Weber pudo imaginar. Vivimos en una época en la que todo es manejado mediante datos, por la racionalidad del cálculo y la medición; esto tiene graves consecuencias porque ha desplazado la importancia de los valores, de la razón sustantiva que nos permitió en el pasado imaginar un proyecto de futuro como sociedad. Hoy todo lo queremos reducir al cumplimiento de indicadores que hablan por nosotros sin dejar lugar a las razones y los argumentos de fondo, a los juicios que no se circunscriben al dato como si éste tuviera la capacidad por sí mismo de indicar las cualidades sustantivas de cosas, personas, grupos, comunidades y sociedades en su conjunto.


El expediente SNI como parte de una necesaria cultura archivística

Luis Porter

Fuente: fotografías de Luis Porter

La vida académica contemporánea, se ha visto estremecida por lo que po-dríamos llamar la “cultura de la evaluación”. Se han multiplicado las instan-cias que ejercen su particular presión para que convirtamos nuestro trabajo académico, en formas posibles de ser evaluadas. Lo que en este artículo abordaremos surge de este necesario o inevitable sometimiento al que estamos obligados para poder avanzar en nuestras carreras. La reciente elaboración de mi propio expediente a ser considerado este año por el SNI, me dejó una experiencia junto a una serie de reflexiones, alguna de las cuales quiero compartir con los lectores de Laisum, muchos de los cuales no estarán exentos de pasar por situaciones semejantes. El mundo es complejo, los campos del conocimiento también lo son, pero a la postre, los que se presentan como académicos investigadores, intelectuales o científicos, habrán sido ubicados en uno de los tres niveles al que el SNI termina destinándonos. Es cierto, no es la única instancia evaluadora, los artistas, por dar un ejemplo  tendrán que hacer lo mismo en su respectivo sistema. Pero los artistas son unos bohemios, y nosotros, los profesores, en cambio, somos seres racionales, aunque algunos nos ubiquemos en las ciencias blandas o lindemos con la poesía.  En definitiva, la resolución que haga el SNI de la valoración del trabajo que presentemos, definirá el estatus de cada aspirante: su ingreso, permanencia, escalada, mismo que tendrá un efecto definitivo sobre la forma en que este académico o académica es visto por sus colegas, por sus coetáneos, por sus alumnos, su círculo social, lectores, y lo que es peor, o mejor, por él o ella misma. 

“La ANUIES en la construcción de políticas de educación superior (1950-2015)” Presentación del libro en el Cuarto Encuentro de Estudiantes de Posgrado en Educación Superior

Angélica Buendía Espinosa
El pasado 19 y 20 de mayo en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se realizó el Cuarto Encuentro de Estudiantes de Posgrado en Educación Superior, a iniciativa de la RedES. Interacción de Posgrados en Educación superior. La RedES formalizó su operación en el año 2012, está conformada por cinco cuerpos académicos reconocidos por el Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) y un grupo de investigación invitado. No obstante, que la iniciativa es de reciente cuño, esta red se origina del trabajo colectivo desarrollado históricamente por profesores de diversas instituciones: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco,  Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad  Veracruzana, Universidad Autónoma de Aguascalientes, Universidad de Sonora y Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV. Poco a poco, y gracias al esfuerzo realizado por los profesores investigadores de esta instituciones, colegas de otras instituciones como la Unidad Xochimilco de la UAM, hemos tenido la gratificante y valiosa oportunidad de sumarnos a un trabajo colectivo pensado para los estudiantes. La RedES se ha propuesto como objetivo principal aprovechar las fortalezas de los distintos grupos de investigación para robustecer los programas de formación de los alumnos. Objetivo que a todas luces durante los años que lleva funcionando formalmente, ha cumplido a cabalidad. Una de sus actividades más relevantes y enriquecedoras ha sido la organización  del encuentro de estudiantes de posgrado en educación superior; espacio que privilegia el debate, la discusión y el análisis de los proyectos de investigación de los estudiantes que cursan especialización, maestría o doctorado en algunas de las instituciones antes mencionadas. Me refiero al encuentro como un espacio privilegiado porque pocas veces los estudiantes de posgrado tienen una oportunidad tan valiosa de ser leídos y comentados por expertos de diversas instituciones. Se trata de un verdadero esfuerzo para impulsar la formación de calidad que tanto se pregona en las políticas públicas e institucionales. Allí se evidencia la vinculación entre docencia e investigación y se privilegia el trabajo colectivo. Es un espacio de goce académico que se extraña muchas veces en nuestras universidades y que rebasa por mucho la lógica cuantitivista de la evaluación del trabajo académico vigente. Entre las diversas actividades realizadas en el marco del cuarto encuentro de estudiantes se realizó la presentación del libro “La ANUIES  en la construcción de políticas  de educación superior (1950-2015)”, coordinado por Germán Álvarez Mendiola y publicado en noviembre de 2015. La moderación del evento estuvo a cargo del coordinador del libro, mientras que los comentarios fueron aportados por Felipe Martínez Rizo, Adrián de Garay Sánchez y Angélica Buendía Espinosa. Aprovecho este espacio para compartirles una síntesis de mi participación.

Logros y retos actuales del desarrollo científico en México. Entrevista a Julia Tagueña Parga, Directora Adjunta de Desarrollo Científico del CONACyT

Ana Pérez Díaz y Abril Acosta
El desarrollo científico y tecnológico es uno de los temas prioritarios de la agenda de ciencia, tecnología e innovación. Presentamos en esta ocasión una entrevista con la Doctora Julia Tagueña Parga, Directora Adjunta de Desarrollo Científico del Consejo Nacional de Ciencia y tecnología (CONACyT), con quien conversamos en torno a algunas de las políticas que se han implementado para mejorar las capacidades científicas y tecnológicas del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, así como de logros y retos que enfrenta nuestro país en esas materias. 

Recortes presupuestales

La crisis económica que enfrenta el país se ha manifestado en recortes sustanciales al gasto gubernamental, la ciencia y la tecnología no han sido la excepción. Para la Dra. Julia Tagueña, esta situación es inevitable dadas las características del contexto internacional; refiere que el CONACYT  tiene un presupuesto mayor al del año pasado por lo que no tiene que haber un impacto negativo hacia las actividades sustantivas del Consejo. Sin embargo refiere: “no vamos a venir creciendo tan rápidamente como lo veníamos haciendo, y esperamos que el año que viene mejoren las condiciones internacionales y continuemos con la misma razón de mejora que teníamos antes de esta situación que nos detiene un poco, pero no hay motivo para suponer que esto va a afectar los compromisos sustantivos que tiene el CONACYT”. 

Sistema Nacional de Investigadores

A poco más de tres décadas de la creación del Sistema Nacional de Investigadores, existen posturas que reconocen sus aportaciones al desarrollo de la investigación en el país así como otras que han expresado los efectos negativos del mismo. Cuando le preguntamos a la funcionaria del CONACYT sobre las críticas que diversos científicos y especialistas en temas educativos han realizado al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), particularmente aquellas que tienen que ver con los efectos en la fragmentación y diferenciación de la comunidad académica, refirió:  “es la primera vez que escucho ese argumento, porque en realidad el Sistema está abierto a todo investigador que quiera someter su solicitud y a nadie se le impide en ninguna universidad que se dedique a producir y a competir para entrar al Sistema. Por otro lado, no hay nada malo en no ser miembro del Sistema, evidentemente no es el único camino para apoyar este país y para desarrollar de diferentes maneras la ciencia, la tecnología y la innovación. Yo conozco muy buenos innovadores que no tienen ningún interés en participar en el SNI porque tienen otros intereses, yo nunca he visto el Sistema como algo que nos divida, al contrario, debe ser algo que le permita a la gente que quiere seguir el camino de la investigación tener una oportunidad de recibir mayores apoyos y mayores reconocimientos”. 


Novedades Editoriales

Presentacion del Laboratorio de Análisis Institucional del Sistema Universitario Mexicano (LAISUM)