Notas de la semana

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Universidades en el Mundo

Un recuento preliminar

Daniel Cazés Menache


Ahora presentamos la introducción que Daniel Cazés hizo a la recopilación de textos que dieron como resultado su libro Memoria Universitaria (México: CEIICH-UNAM, Colección Educación Superior, 2008). Es un recorrido amplio por su trayectoria, que como bien lo ha señalado Luis Porter no es igual al currículum. Seguir su itinerario nos permite retrotraernos a un periodo específico (un poco más de medio siglo desde fines de 1950), visualizar espacios y  condiciones históricas que han marcado el devenir actual. Cada vez que leo y releo los textos de Daniel, para seleccionar alguno para esta columna, la sensación de estarlo oyendo –con su voz ronca y los ángulos lúdicos e irónicos que le imprimía a la narración de cualquier cosa– es muy vívida. Sirva este recuento, en su propia voz, para festejar su próximo cumpleaños, el 12 de septiembre. 

María Haydeé García Bravo

Un recuento preliminar

Daniel Cazés

Buena parte de los textos incluidos en este volumen fueron escritos a finales de la década de 1980 y a principios de la de 1990. Son parte de mi memoria universitaria personal conformada por algunas de mis intervenciones en debates respecto de la educación superior pública en México. He decidido incluirlos en esta recopilación sobre todo porque –aparte las cifras y los porcentajes que han variado desde entonces y que no he puesto al día–, en general, la situación y las tendencias registradas desde entonces siguen siendo fundamentalmente las mismas. Por ello, considero que mis críticas y propuestas mantienen su vigencia a pesar del carácter más bien de recuento histórico que las marcan.Mi memoria universitaria, por supuesto, no se limita a mis reflexiones acerca de la educación superior y se enmarca en mi vivencia de más de medio siglo como universitario y en el contexto social y familiar en el que se desarrolló esa parte de mi identidad ciudadana, de manera simultánea y conjugada, afectiva y racional. Por ello inicio con una breve reseña de las experiencias que he acumulado en los ámbitos académicos.

Los zarzales y las flores Carta póstuma de Eduardo Ibarra Colado

Eduardo Ibarra Colado
En enero pasado me vi sorprendido, como suele decir Edgar Morin, hoy a sus muy bien vividos 91 años, por el alea, el evento, el accidente, lo inesperado. Todo comenzó, con intensos dolores en la cadera y la cintura que se fueron convirtiendo en acompañantes crónicos, echando por tierra las explicaciones que siempre favorecemos sobre las posibles "razones" que permiten en principio comprender lo que no estaba previsto. Así se fue enero y nada. Las cosas no sólo no mejoraron sino que condujeron a una situación insostenible en la que el dolor hacía cada vez más difícil mi diario vivir: clara disminución del movimiento, dolores por aquí, por allá y por acullá, un acercamiento cada vez más permanente a la cama y un panorama incierto que impedía comprender al momento la ruta de este periplo para reanudar importantes proyectos en curso que debieron ser lastimosamente suspendidos.

Mi credo pedagógico

John Dewey


Jonhn Dewey

Artículo 1º: Lo que es la educación. Creo que: Toda educación procede por la participación del individuo en la conciencia social de la raza. Este proceso comienza inconscientemente casi desde el nacimiento, y está continuamente formando las capacidades del individuo, saturando su conciencia, formando sus hábitos, educando sus ideas y despertando sus sentimientos y emociones. Mediante esta educación inconsciente, el individuo llega gradualmente a participar en los recursos  intelectuales y morales que  la humanidad  ha  logrado  acumular.  Aquél se convierte así en un heredero del capital formado por la civilización. La educación más formal y técnica del mundo no puede alejarse con seguridad de este proceso natural. Únicamente puede organizarlo o diferenciarlo en alguna dirección particular. La única educación verdadera se realiza estimulando la capacidad del niño por las exigencias de las situaciones sociales en que se halla. Mediante estas exigencias es estimulado a actuar como miembro de una unidad, a emerger de su estrechez originaria de acción y de sentimiento y a considerarse él mismo desde el punto de vista del bienestar del grupo a que pertenece. Mediante las reacciones de los demás a sus propias actividades llega a conocer lo que éstas significan en términos sociales. El valor que ellas tienen se refleja en él. Por ejemplo, mediante las reacciones a los balbuceos instintivos del niño, éste llega a conocer lo que esos balbuceos significan; éstos se transforman en lenguaje articulado, y así el niño es introducido en la riqueza acumulada de ideas y emociones que se hallan concentradas en el lenguaje. Este proceso educativo tiene dos aspectos: uno psicológico y otro social, y ninguno de ellos puede subordinarse al otro o descuidarse sin producir malas consecuencias. De estos dos aspectos, el psicológico es el básico. Los instintos y capacidades del niño proporcionan el material y constituyen el punto de partida para toda educación. Excepto cuando los esfuerzos del educador se relacionan con alguna actividad que el niño realiza por propia iniciativa, independiente del educador, la educación queda reducida a una presión ejercida desde afuera. Ésta puede, ciertamente, dar algunos resultados externos, pero no puede llamarse verdaderamente educativa. Sin un conocimiento de la estructura psicológica y de las actividades del individuo, el proceso educativo será por tanto azaroso y arbitrario. Si acierta a coincidir con la actividad del niño puede llegar a un resultado; si no, se producirá una fricción, desintegración o detención de la naturaleza del niño.

El gol al fin

Luis Porter


En este artículo, escrito mientras ocurría (ocurre) el mundial de fútbol, haré una comparación entre la cancha y el aula, entre el entrenador y el maestro y entre el equipo y los estudiantes. Para hacerlo, con fines didácticos, utilizaré como eje la comunicación. Los autores en quienes me apoyo, se mencionan a lo largo del texto, sin llegar a constituir una bibliografía, son referentes fáciles de encontrar en Google por cualquiera que se preocupe por las fuentes. El artículo no es científico, afortunadamente, simplemente pretende ser útil para los estudiosos de la planeación educativa. Vamos a partir de lo que ocurre en términos de comunicación en la cancha. ¿Qué realmente implica ese “levantó la cabeza” que rebasa la conducta que los entrenadores intentan inculcar en los jugadores? ¿No pasa algo parecido cuando los estudiantes “levantan la cabeza” en el salón de clase, frente al docente y rodeados por sus compañeros?  Un aspecto al que parece oportuno referirnos con el fútbol encima, es el que habla de la construcción de un espíritu colectivo, de un alma flotante, de aquello que conecta en otra(s) dimension(es) a los jugadores de un encuentro. Es algo constantemente referido por relatores y analistas, pero poco explicado y entonces, necesario de análisis, útil si se aplica a otros ámbitos, como el del espacio universitario.  Como reiteradamente vemos en los encuentros futbolísticos, es común que los goles ocurran precisamente en el último segundo del último momento, en el tiempo complementario. Es algo que sucede muy frecuentemente y el público, o sea, nosotros, lo aceptamos como si se tratara de una estadística lógica y hasta natural, cuando en realidad ese gol, que surge después de múltiples intentos fallidos, y por fin se da en el instante en que nos habíamos resignado a perder o resueltos a ganar, no fuera resultado de un proceso cuyo misterio merece mayor reflexión. Partamos de la hipótesis de que “el gol al fin” es resultado de un proceso invisible de entrenamiento y comunicación, que al igual que otros momentos cúspides que vive el ser humano, forman parte de un proceso que bien llevado, es inexorable.  

El estudio de la legislación universitaria en las universidades públicas mexicanas

Angélica Buendía Espinosa


Todos los días las universidades realizan una gran cantidad de actividades que da sentido a sus funciones sustantivas. Algunas, y dependiendo de quien las valore, resultan más relevantes que otras. Pero ¿en qué contexto realizamos cada una de esas actividades las autoridades, profesores, estudiantes y trabajadores administrativos? Según nuestros propios discursos, todo lo hacemos en el marco de la legislación universitaria. La reglas de juego, como las ha definido Douglas North, en la universidad están definidas en eso que llamamos legislación universitaria. Generalmente, se trata del conjunto de normas que disponen y constriñen nuestro actuar en la universidad. No obstante, más de una vez las hemos cuestionado, sea porque nos resultan excesivas o porque limitan más de la cuenta a algunos, pero permiten un actuar de otros que nos parece que rebasa los límites de la racionalidad. Pero, ¿qué sabemos de la legislación universitaria? Son pocos los investigadores que se han dedicado a su análisis, quizá porque pareciera ser un tema que corresponde más a la disciplina del derecho y menos otras áreas del conocimiento. El lenguaje y la rigurosidad con que se escriben las leyes y normas no deben dar pie a interpretaciones inadecuadas, ha señalado algunos abogados. Pero lo que vivimos en la universidad, día a días, en muchas ocasiones nos muestra que las normas son parciales, poco flexibles y, no pocas veces, resultan excesivas.

Evaluación y acreditación de programas académicos en México, de Angélica Buendía Espinosa

Enrique Fernández Fassnacht


Enrique Fernández Fassnacht
Feria Universitaria del Libro UAEH

22 de agosto 2014

Me es muy grato participar en este importante espacio de difusión de los trabajos editoriales y académicos de México: la vigésima séptima edición de la Feria Universitaria del Libro de la UAEH, y me resulta doblemente satisfactorio porque he sido honrado con la invitación para presentar en este importante foro el libro Evaluación y acreditación de los programas académicos en México: revisar los discursos, valorar los efectos. El caso de cinco universidades públicas mexicanas, texto coordinado por la doctora Angélica Buendía Espinosa, y publicado recientemente por la ANUIES en su ya histórica colección Biblioteca de la Educación Superior. El texto aborda un tema de gran importancia como lo es la evaluación y la acreditación de la educación superior, términos protagónicos cuando se habla de calidad educativa; se cuestionan además los efectos de ambos conceptos en cinco universidades públicas mexicanas: Universidad Autónoma de Sinaloa, Universidad de Guadalajara, Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad Autónoma de Chapingo y Universidad Veracruzana. Como todos sabemos, el proyecto modernizador se impulsó en la educación superior desde la década de los noventa, introduciendo nuevos criterios, políticas e instrumentos de financiamiento. En ese contexto, la evaluación a las universidades adquirió especial relevancia y la acreditación se estableció como un parámetro para medir la calidad de las IES mexicanas, donde los Comités Institucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y el Consejo para la acreditación de la Educación Superior (Copaes), ambos organismos creados a petición de la SEP y en coordinación con la ANUIES, tienen la responsabilidad principal de regular dichas cuantificaciones.

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