Notas de la semana

Importancia de la belleza en la ciencia

Luis Porter





UNO - Introducción -  Debo a un reencuentro con el físico-filósofo Mario Bunge, y a la suerte de haber sido presentado con el físico-músico Alberto Rojo, la satisfacción de constatar que razón y sentimiento, ciencia y arte, cuerpo y mente, son inseparables y forman parte de un todo indisoluble. Siendo arquitecto y perteneciente a una familia de artistas, siempre abogué por vincular la razón que tanto enfatiza la escuela, con la sensibilidad, que hacen a un lado y confinan a museos, galerías o salas de concierto. La convivencia con artistas se complementó en mis años de yerno del Dr. Marcos Moshinsky. Tuve la oportunidad de conversar con quien fue el supremo físico de México a lo largo de innumerables domingos, así como asistir en diferentes universidades (incluyendo el MIT) a mas de una conferencia sobre temas incomprensibles para mi, que sin embargo el me pedía que le resumiera, para ver qué había entendido. De esta manera me familiaricé con el lenguaje de la Física, y me enteré de primera mano de un mundo fascinante en donde lo que ocurre no es muy lejano a la magia. Todo aquel que se haya asomado a la física cuántica, desde el ángulo que sea, habrá quedado sino maravillado, al menos aturdido. El sistema escolar no nos brinda estas oportunidades. Nos mantiene en compartimentos estancos, dentro de los que repetimos sin saber a ciencia cierta que estamos diciendo, la palabra interdisciplina. Uno de los ocultamientos mas siniestros en la educación superior,  es el de la importancia que tienen en el desarrollo del conocimiento la subjetividad y los factores estéticos. Afortunadamente la jaula dorada de la disciplina, no nos impide asomarnos a Youtube y escuchar las conferencias de muchos profesores sobresalientes. Bunge con su 96 años de edad en todo su esplendor, y Rojo, con sus 56, haciendo gala de sencillez y sabiduría, señalan con claridad la relación arte-ciencia. Repito, de estas vivencias audiovisuales, un revelador párrafo dicho por Henri Poincaré (eminente escritor, físico, filósofo y matemático): “El científico no estudia la naturaleza por la utilidad que le pueda reportar; la estudia por el gozo que le proporciona, y este gozo se debe a la belleza que hay en ella. Si la naturaleza no fuera hermosa, no valdría la pena su estudio, y si no valiera la pena conocerla, la vida no merecería ser vivida”.  En el mundo cotidiano se tiende a asociar belleza con las apariencias que apelan a nuestros sentidos. Sin embargo, en este caso belleza es aquello que nos provoca una emoción placentera que surge de una multitud de puntos, encuentros, situaciones, objetos o sorpresas que nos revelan la armonía de un orden mayor, que entendemos como el todo. La belleza intelectual nos hace artistas, porque se basta a sí misma como una cualidad del arte, suficiente razón por la que el estudioso consagre su vida al largo, difícil, pero placentero trabajo de estudiar y conocer. Como cualidad del arte, en la belleza se encuentran la razón con la emoción, que la filosofía estudia bajo el dominio de la Estética. La belleza incluye lo eminente, lo que puede ser,  incluso lo trágico o disonante, pero cuya conjunción, como los tonos de un arpegio, nos conmueven. Paul Dirac, (Nobel de Física 1933), creador de la física cuántica, estando en la Universidad de Moscú respondió a una pregunta escribiendo en el pizarrón la frase: “las leyes de la Física deben tener “belleza matemática” (la frase todavía puede leerse porque recortaron el pizarrón, lo enmarcaron y esta en exhibición). Pocas veces escuchamos hablar del concepto de matemática linda, idea que enseguida nos hace pensar en la posibilidad de una pedagogía linda.   Pero, alejémonos del discurso declaratorio cuyos filos metafóricos puedan parecer ardides para convencer al lector duro y resistente a las emociones. Mejor demos ejemplos de aquellos grandes avances de la ciencia que se dieron por el camino de la literatura, de las artes plásticas, de la poesía, o en la interacción entre ambos. Para terminar la introducción y abrir paso a los ejemplos, citamos a Chandrasekhar (Nobel de Física 1983): “aquello que la mente humana reconoce como bello, muchas veces encuentra su realización en el mundo externo”.

¿Secretaría de Aviación Pública?

Manuel Gil Antón
El lunes 25 de enero, el secretario de Educación dio a conocer el Plan Escuela al Centro. Gran cobertura, en el contexto de la Confederación Nacional de Gobernadores (Conago) y la Biblioteca de la escuela Benito Juárez, ámbito excepcional por sus instalaciones, preparada, siempre, para la foto. Hay preguntas ineludibles ante este programa que, a juicio de las autoridades, inicia, por fin, el “aterrizaje” de la reforma educativa en el aula. Consideremos la primera de las seis acciones que contiene: reorganizar la gestión escolar.  1.— Para reducir los trámites que impiden a los directores de las escuelas llevar a cabo bien su trabajo, se incorporarán a la estructura de la escuela dos subdirectores: uno dedicado a los procesos técnicos de la gestión y otro a los temas académicos. Es paradójica esta iniciativa, pues con el pretexto de quitar estorbos burocráticos, ¡se incrementa la burocracia en cada plantel! La SEP lo enuncia así: “Una nueva organización de la escuela con menos burocracia”. No es el caso: la organización escolar, lejos de los propósitos expresos, incrementa sus cuadros administrativos. Y no sólo en ese nivel: los supervisores contarán con un asistente para el apoyo técnico-pedagógico, y otro concentrado en la gestión. Muchos profesores han denunciado que la cantidad de formatos que tienen que repletar (y no sirven para nada) merman su dedicación a la enseñanza. En lugar de eliminar estas labores huecas, se decide incrementar los puestos superiores de gestión. ¿Desburocratizar?

Discurso inaugural de Andrés Bello. Pronunciado en la instalación de la Universidad de Chile el día 17 de septiembre de 1843

Andrés Bello



El consejo de la universidad me ha encargado expresar a nombre del cuerpo nuestro profundo agradecimiento por las distinciones y la confianza con que el supremo gobierno se ha dignado honrarnos. Debo también hacerme el intérprete del reconocimiento de la Universidad por la expresión de benevolencia en que el señor ministro de instrucción pública se ha servido aludir a sus miembros. En cuanto a mí, sé demasiado que esas distinciones y esa confianza las debo mucho menos a mis aptitudes y fuerzas que a mi antiguo celo (esta es la sola cualidad que puedo atribuirme sin presunción), a mi antiguo celo por la difusión de las luces y de los sanos principios, y a la dedicación laboriosa con que he seguido algunos ramos de estudios, no interrumpidos en ninguna época de mi vida, no dejados de la mano en medio de graves tareas. Siento el peso de esta confianza; conozco la extensión de las obligaciones que impone; comprendo la magnitud de los esfuerzos que exige. Responsabilidad es esta que abrumaría, si recayese sobre un solo individuo, una inteligencia de otro orden, y mucho mejor preparada que ha podido estarlo la mía.  Pero me alienta la cooperación de mis distinguidos colegas en el consejo, y el cuerpo todo de la Universidad. La ley (afortunadamente para mi) ha querido que la dirección de los estudios fuese la obra común del cuerpo. Con la asistencia del consejo, con la actividad ilustrada y patriótica de las diferentes facultades; bajo los auspicios del gobierno, bajo la influencia de la libertad, espíritu vital de las instituciones chilenas, me es lícito esperar que el caudal precioso de ciencia y talento, de que ya está en posesión la Universidad, se aumentará, se difundirá velozmente, en beneficio de la religión, de la moral, de la libertad misma, y de los intereses materiales. La Universidad, señores, no sería digna de ocupar un lugar en nuestras instituciones sociales, si (como murmuran algunos ecos oscuros de declamaciones antiguas) el cultivo de las ciencias y de las letras pudiese mirarse como peligroso bajo un punto de vista moral, o bajo un punto de vista político. La moral (que yo no separo de la religión) es la vida misma de la sociedad; la libertad es el estímulo que da un vigor sano y una actividad fecunda a las instituciones sociales. Lo que enturbie la pureza de la moral, lo que trabe el arreglado pero libre desarrollo de las facultades individuales y colectivas de la humanidad y — digo más — lo que las ejercite infructuosamente, no debe un gobierno sabio incorporarlo en la organización del estado. Pero en este siglo, en Chile, en esta reunión, que yo miro como un homenaje solemne a la importancia de la cultura intelectual; en esta reunión, que, por una coincidencia significativa, es la primera de las pompas que saludan al día glorioso de la patria, al aniversario de la libertad chilena, yo no me creo llamado a defender las ciencias y las letras contra los paralogismos del elocuente filosofo de Ginebra, ni contra los recelos de espíritus asustadizos, que con los ojos fijos en los escollos que han hecho zozobrar al navegante presuntuoso, no querrían que la razón desplegase jamás las velas, y de buena gana la condenaran a una inercia eterna, más perniciosa que el abuso de las luces a las causas mismas porque abogan. No para refutar lo que ha sido mil veces refutado, sino para manifestar la correspondencia que existe entre los sentimientos que acaba de expresar el señor ministro de instrucción publica y los que animan a la Universidad, se me permitirá que añada a las de su señoría algunas ideas generales sobre la influencia moral y política de las ciencias y de las letras, sobre el ministerio de los cuerpos literarios, y sobre los trabajos especiales a que me parecen destinadas nuestras facultades universitarias en el estado presente de la nación chilena.

El expediente SNI como parte de una necesaria cultura archivística

Luis Porter

Fuente: fotografías de Luis Porter

La vida académica contemporánea, se ha visto estremecida por lo que po-dríamos llamar la “cultura de la evaluación”. Se han multiplicado las instan-cias que ejercen su particular presión para que convirtamos nuestro trabajo académico, en formas posibles de ser evaluadas. Lo que en este artículo abordaremos surge de este necesario o inevitable sometimiento al que estamos obligados para poder avanzar en nuestras carreras. La reciente elaboración de mi propio expediente a ser considerado este año por el SNI, me dejó una experiencia junto a una serie de reflexiones, alguna de las cuales quiero compartir con los lectores de Laisum, muchos de los cuales no estarán exentos de pasar por situaciones semejantes. El mundo es complejo, los campos del conocimiento también lo son, pero a la postre, los que se presentan como académicos investigadores, intelectuales o científicos, habrán sido ubicados en uno de los tres niveles al que el SNI termina destinándonos. Es cierto, no es la única instancia evaluadora, los artistas, por dar un ejemplo  tendrán que hacer lo mismo en su respectivo sistema. Pero los artistas son unos bohemios, y nosotros, los profesores, en cambio, somos seres racionales, aunque algunos nos ubiquemos en las ciencias blandas o lindemos con la poesía.  En definitiva, la resolución que haga el SNI de la valoración del trabajo que presentemos, definirá el estatus de cada aspirante: su ingreso, permanencia, escalada, mismo que tendrá un efecto definitivo sobre la forma en que este académico o académica es visto por sus colegas, por sus coetáneos, por sus alumnos, su círculo social, lectores, y lo que es peor, o mejor, por él o ella misma. 

A tres años del sexenio la educación superior y sus temas pendientes

Angélica Buendía Espinosa



El sexenio de Enrique Peña Nieto que signó el regreso del PRI al poder, está muy cerca de cumplir ya tres años de gobierno. El cambio, con base en las llamadas reformas estructurales, entre ellas por supuesto la educativa, fue la bandera de su campaña política. En medio de grandes debates y tensiones entre los diferentes actores de la política y de las políticas, la aprobación y puesta en marcha de las transformaciones para mejorar la educación básica y la media superior, han acaparado la atención y en ella se han centrado los reflectores. Por el contrario, la educación superior se ha visto impregnada de las inercias, algunas sumamente cuestionadas, pero de prácticamente nulos cambios. La continuidad, como ocurre ya desde hace 25 años, ha caracterizado la estrategia de mejora del gobierno de Peña Nieto para este nivel educativo. Sobre ello es que reflexionamos en las siguientes líneas. La evaluación como el instrumento por excelencia para el mejoramiento de la calidad de la educación superior, se ha constituido como eje transversal de las políticas públicas impulsadas desde finales de los años ochenta. Hoy asistimos a un complejo diseño institucional para operar los procesos de evaluación, acreditación y certificación de instituciones, actores y procesos que involucra a autoridades educativas, organismos no gubernamentales, funcionarios de las instituciones de educación superior, profesores, estudiantes y egresados Sin embargo, no es posible hablar de un Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior. A lo largo de las tres últimas décadas, el gobierno ha encabezado un esfuerzo por revertir la baja calidad de la educación superior universitaria y tecnológica que provocó su expansión no regulada. Este problema se ha asociado, entre otros factores, a la excesiva burocratización de las instituciones, a su condición como centros sobrepolitizados que desatienden el nivel académico de sus programas, a la escasa relación que mantienen con la economía y la sociedad y a la existencia de instituciones privadas de educación superior que, debido a un marco regulatorio deficiente, operan sin las condiciones mínimas para ofrecer una educación de calidad.  

Los ayudantes de investigación en la UAM Xochimilco

Belem Rosario Velásquez Ojeda



La práctica de “ayudar a investigar” en México es muy frecuente, sobre todo en las universidades públicas. La inquietud por escribir estos párrafos derivó de las reflexiones surgidas al leer la columna “Ayudar a investigar: acerca de la valoración social de los ayudantes de investigación en México” escrita por Abril Acosta y a la que deseo aportar mis observaciones y experiencias propias y de compañeros y compañeras en el desempeño de este labor en la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco. En la UAM-X es común encontrarnos con Ayudantes de Investigación (AI) realizando múltiples actividades imprescindibles para la vida de la universidad. Los siguientes párrafos tienen como propósito ofrecer un panorama general a partir de la observación y de la experiencia propia. Es importante aclarar que sólo se está considerando como AI a aquellas personas que han firmado un contrato con la institución, no se considera a aquellos que prestan sus servicios técnicos, académicos y de investigación a cambio de una remuneración bajo la modalidad de honorarios, liberación de servicio social o cualquier otro beneficio, no por ser menos importantes, sino por tener diferentes condiciones laborales. A los AI, el Contrato Colectivo de Trabajo de la UAM (CCT) los reconoce como parte del personal académico (clausula 50) y los define como aquellas personas que “con el fin de capacitarse para las actividades académicas, coadyuven en el desarrollo de las mismas. Para ello seguirán el plan de actividades académicas y cumplirán con las tareas que se les asignen en el área de conocimiento a la que se incorporen. Su participación tendrá carácter temporal y no podrá ser inferior a un año ni exceder de tres años; serán de medio tiempo o de tiempo parcial (…) y no podrán desarrollar sistemáticamente las tareas específicas de servicios técnicos del área de conocimiento en la que se incorporen” (cláusula 52). Además es necesario indicar que, para contratarse como AI, los aspirantes deben someterse a un proceso de selección donde un comité dictaminado a partir de evaluar el Curriculum Vitae y realizar una entrevista a los candidatos, otorgan el visto bueno y deciden si son idóneos para el puesto. Los ayudantes cuentan con las mismas prestaciones pero existen diferencias salariales de acuerdo con su nivel y categoría. Sin embargo, aunque en la legislación y en el contrato firmado se estipula que los AI de medio tiempo laborarán cuatro horas diarias, es usual que se solicite laborar una mayor cantidad de horas diarias sin remuneración extra. Un cálculo incipiente derivado de la observación empírica me lleva a considerar que alrededor del 80% de los AI se encuentran en este supuesto, concentrándose la mayoría de los casos en los que apoyan en las áreas de investigación y en las coordinaciones de licenciatura. En un sentido más práctico, otra clasificación notoria al observar las actividades que desempeñan de forma cotidiana es la relacionada con el área de participación y conocimiento que se les asigna: a) AI de áreas de investigación, b) AI de coordinaciones de licenciatura y AI de coordinaciones de posgrado. Aunque el quehacer de este tipo de personal se encuentre contemplado en el CCT, las actividades cotidianas que realizan pueden ser múltiples y en ocasiones alejadas de lo que se estipula normativamente. A partir de diversas observaciones y la experiencia propia y de terceros, he identificado cuatro modelos básicos de AI según las actividades realizadas. En la UAM-X nos encontramos una amplia gama de situaciones particulares, condiciones laborales, experiencias y una multiplicidad de percepciones de los AI. 


Novedades Editoriales

La relación entre las políticas públicas y el análisis organizacional. Conferencia de Eduardo Ibarra Colado
La relación entre las políticas públicas y el análisis organizacional. Dr. Eduardo Ibarra Colado